Conversamos con Patricia Villagra, Gerente de Marketing de CFL Inmobiliaria, sobre cómo cambiaron las familias chilenas en las últimas tres décadas, qué busca hoy un comprador que “no está comprando un pantalón, sino dejando los ahorros de su vida”, y por qué la compañía apuesta por menos residentes por edificio, más áreas verdes y proyectos de baja altura, incluso en su nueva apuesta en regiones.
El último Censo dejó un dato que cambia por completo cómo hay que diseñar una vivienda en Chile: los hogares con al menos un menor de 14 años cayeron de 62% en 1992 a 33,2% en 2024, y el promedio de personas por hogar bajó de 4 a 2,8. Para una inmobiliaria con más de cuatro décadas en el rubro, esa cifra no es una curiosidad demográfica: es el punto de partida de cada proyecto que dibujan hoy.
Más de 40 años de respaldo cualitativo
Para comenzar, ¿cómo definirías hoy la identidad de CFL y qué buscan aportar al mercado inmobiliario?
Desde siempre CFL ha sido una empresa con un respaldo cualitativo que es en gran parte el core de su posicionamiento durante los más de 40 años en la industria. Tenemos proyectos de calidad constructiva con valores accesibles a diferentes segmentos socioeconómicos, haciéndonos cargo de una gran responsabilidad social de la industria: que las personas puedan acceder a su propio hogar.
Familias más chicas, más solas: el cambio que redefine el diseño
El mercado inmobiliario ha cambiado bastante en los últimos años. ¿Qué transformaciones les parecen más relevantes desde la perspectiva de quienes desarrollan proyectos?
Una de las transformaciones más significativas es la nueva composición de las familias en Chile y, con ella, sus nuevas necesidades. Hoy hay familias sin hijos que necesitan menos dormitorios, pero exigen buenos espacios bien distribuidos; y familias con hijos, pero no como antes: con la natalidad a la baja, gran parte de la oferta de departamentos se la llevan las tipologías de 2 dormitorios con estar, o máximo 3. Hoy es muy escaso encontrar un dormitorio de servicio en las viviendas nuevas.
Otro tema crítico es la permisología: los tiempos de espera han aumentado de forma exponencial y la burocracia afecta el forecast y los costos. Lamentablemente, el más perjudicado es el cliente final, porque en un país donde la UF manda, los atrasos cuestan plata.
En cifras — el cambio demográfico (Censo)
- Hogares con al menos un menor de 14 años: 62% (1992) → 33,2% (2024)
- Promedio de personas por hogar: 4 → 2,8
- Hogares unipersonales: 8,3% (1992) → 11,4% (2002) → 17,7% (2017) → 21,8% (2024)
El comprador de hoy: informado, exigente y con el precio como filtro
¿Cómo ha cambiado el comprador? ¿Qué buscan hoy las personas cuando compran una vivienda?

Hoy nos encontramos frente a un comprador bien informado y exigente. No está comprando un pantalón: está dejando los ahorros de su vida en un proyecto a largo plazo, y eso requiere un retorno positivo tanto emocional como tangible. Sin embargo, la situación no está fácil: los valores han subido bastante porque todo ha subido —materiales, terrenos y mano de obra— y el acceso al crédito sigue muy restrictivo.
Lo básico sigue siendo ubicación, seguridad y buenos accesos, pero hoy el precio es trascendental: la gente parte por lo que le alcanza.
Quien está formando familia busca cercanía a colegios y entornos verdes; quien busca tranquilidad, suburbios bien urbanizados pero conectados —como nuestros proyectos Vista Parque Las Pircas en Peñalolén y El Arroyo 10035 en La Reserva de Chicureo—.
Y hay un segmento que ya piensa en la segunda vivienda como inversión a largo plazo: en Algarrobo, con Mirador El Yeco y Santa Teresa del Mar, vemos alta demanda de gente invirtiendo para su futuro, mientras que en El Tabo compran para vivir e invertir a la vez. En los departamentos, las áreas comunes y las terrazas amplias —el “patio” de la vida en altura— son hoy un atributo no negociable.
Pensar el proyecto desde quien va a vivirlo
¿Qué significa para CFL desarrollar un proyecto inmobiliario que tenga sentido en el lugar donde se emplaza?
Cuando pensamos un proyecto, estudiamos muy bien el perfil de quien vivirá ahí: el entorno, el estilo de vida, la calidad de vida. Más allá de un buen valor UF/m², cobra relevancia la funcionalidad —crear espacios que puedan habitarse y disfrutarse—. Por eso las áreas comunes son un atributo que no sacrificamos: mucho verde, espacios amplios, un parque para la comunidad que finalmente busca eso, generar comunidad.
La experiencia por sobre el discurso
En un mercado donde muchas inmobiliarias terminan comunicando atributos similares —ubicación, precio, espacios comunes, conectividad—, ¿cómo se construye una propuesta que realmente tenga identidad?
Es difícil no comunicar lo mismo en el retail inmobiliario: ubicación, tipología y precio. Por eso para nosotros lo trascendental es la experiencia: que las personas, al abrir la puerta de nuestros pilotos, sientan que ahí es donde quieren vivir —desde el olor al entrar, hasta la luz de los ventanales y la selección de materialidades—. Siempre nos hemos diferenciado por nuestros amplios parques centrales: no se trata de un patio y un par de juegos, sino de un pulmón verde que se vive día a día.
Densidad, calidad y anticiparse al consumidor
¿Cuáles son hoy los principales desafíos para quienes desarrollan proyectos inmobiliarios en Chile?
Hay que leer a los consumidores, adelantarse a sus necesidades y construir con calidad, maximizando cada metro cuadrado sin descuidar los detalles. Pero sobre todo hay que lograr construir hogares, no solo muros. Creemos en algo que muchas veces se olvida: la densidad importa. Por eso construimos edificios con menos residentes —eso significa más intimidad, menos espera en el ascensor, una piscina que se disfruta y un quincho disponible cuando lo necesitas—. Los espacios comunes vuelven a ser realmente tuyos. Y cuando el producto supera la expectativa, cuando ves la cara de quien recibe su propiedad y siente que tomó una buena decisión, ahí está el verdadero éxito de un desarrollo.
El rol de una inmobiliaria en el barrio
¿Qué rol creen que tiene hoy una inmobiliaria en la transformación de las ciudades y los barrios donde participa?
Tenemos una tremenda responsabilidad, tanto en el paisaje como en la calidad de vida. Hace ya 5 años que construimos full electric, porque creemos que es parte de nuestra responsabilidad con la comunidad y el entorno. En general construimos proyectos de baja altura para no cambiar el barrio ni su densidad, y somos muy respetuosos con las comunidades cercanas: la idea no es llegar a matar un barrio, sino darle más vida, de manera respetuosa, limpia y ordenada.
Lo que viene: Viñedos del Cachapoal y la apuesta por regiones
Mirando hacia adelante, ¿qué oportunidades ves para el desarrollo inmobiliario en Chile?
En Chile el desarrollo inmobiliario tiene todavía bastante por hacer, sobre todo en regiones, donde también está todo por construir. Esta semana estamos lanzando un nuevo proyecto en Rancagua, Viñedos del Cachapoal: esperamos llenar de vida un barrio con edificios de baja altura que cuidan el entorno y un gran pulmón verde para quienes decidan vivir ahí.
“No diseñamos departamentos: diseñamos proyectos para vivir en familia”
Para cerrar, ¿qué te gustaría que una persona entendiera de CFL después de conocer su manera de hacer proyectos?
En CFL Inmobiliaria creemos que una buena casa no se mide solo en metros cuadrados, sino en todo lo que una familia puede hacer dentro y alrededor de ella. Partimos de una pregunta simple: ¿qué necesita una familia para disfrutar más su vida? Necesita espacio, lugares donde los niños jueguen y los adultos descansen, un entorno que invite a salir y respirar, y la tranquilidad de que su hogar está en buenas manos. Por eso no diseñamos departamentos: diseñamos proyectos para vivir en familia. En CFL Inmobiliaria no vendemos metros cuadrados. Entregamos más vida para las familias.

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